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Con
casi 50 años al hombro, Charly García escribió canciones para tres
generaciones. Siempre polémico, inquieto y creativo, escribió a
partir de sus experiencias personales pero también adelantó en sus
temas buena parte de lo que luego sería su vida. Sin ser adivino
ni gurú, "el bicolor" siempre lo supo. El mapa de su existencia aparece reflejado en sus canciones. Su adolescencia, su madurez, los fantasmas, los amores, la soledad, la tristeza, la vejez y la muerte. Un solo ejercicio es suficiente para comprobarlo: hay que leer las letras sin escuchar la música. Pronto se advierten las transiciones, las broncas que lo obligaron a tirar televisores por la ventana de los hoteles, a bajarse los pantalones durante un concierto, o a tirarse desde un noveno piso a la pileta de un hotel. Me tiré por vos fue el efectivo título de su nuevo espectáculo y además una canción de amor. El
viaje de su vida por las letras comenzó cuando Sui Generis
estaba por separarse sin haber grabado aún su primer disco. A García
le tocaba incorporarse al servicio militar obligatorio y nada en
el mundo era peor. Tuvo problemas de disciplina, simuló locura,
dijo que sufría del corazón y hasta se intoxicó con pastillas. En
el hospital aseguró tener una visión celestial: un ángel que estuvo
a su lado un momento y se fue. Luego de ese episodio compuso Canción
para mi muerte y más tarde Botas locas -que fue censurada-
luego de que las autoridades castrenses lo declararan "maníaco depresivo
con personalidad esquizoide". El diagnóstico se debió a que Charly
tomó del hospital el cuerpo de un muerto, lo puso en una silla de
ruedas y lo llevó de paseo bajo el sol. "Estaba muy pálido", dijo
cuando lo sorprendieron.
"Así comencé mi larga cadena de éxitos, gracias al Ejército Argentino", le confesó riendo una tarde al periodista Sergio Marchi. A
los veintiún años, su sensibilidad alcanzaba para comprender sus
miedos pero también su claridad: Tendré los ojos muy lejos y
un cigarrillo en la boca, el pecho dentro de un hueco y una gata
medio loca, comienza en la canción Cuando ya me empiece
a quedar solo para desear una vejez sin temores y una vida
reposada, ventanas muy agitadas y una cama tan inmóvil...y un montón
de diarios apilados, y una flor cuidando mi pasado. Y un rumor de
voces que me gritan, y un millón de manos que me aplauden... y el
fantasma tuyo sobre todo, cuando ya me empiece a quedar solo. Demasiado ego Un
año antes, en 1973, había escrito Confesiones de invierno.
En una de sus estrofas decía: En la cárcel tuve que acabar, la
fianza la pagó un amigo, las heridas son del oficial. Veintisiete
años más tarde, Charly estaba en un calabozo de la ciudad de Rosario
por haber agredido a un oficial de la policía local. La velada incluyó
guitarreada con los detenidos, firma de autógrafos y un importante
despliegue de los medios nacionales. Una fianza pagada por un amigo
cerraba el círculo perfecto que representaba lo que alguna vez cantó
con Sui Generis. Alguien en el mundo piensa en mí, incluída en Say no more, parece ser la continuación más esperanzadora: Yo sé que soy culpable, yo sé que ahora soy feliz. Yo sé que quería que alguien en el mundo piense en mí. Yo sé que soy imbancable, yo sé que te hice reir. Yo sé que soy insoportable, yo sé que soy un amable traidor. Los años duros tenían noches de perros, de paranoia y soledad, con dia y hora: los viernes a las 3 a.m.; sobrevivientes (nunca tendremos raíz, nunca tendremos hogar...y sin embargo ya ves, somos de acá) y perros andaluces que miraban las nuevas olas. Los militares nunca entendieron nada. No llores por mí, Argentina fue el saludo final de Serú Girán. A mediados de 1996 fue sometido a una desintoxicación por ingestión de drogas. En 1981, en el disco Peperina ya aparecía el tema Llorando en el espejo, que decía: La línea blanca se terminó, no hay señales en tus ojos y estoy llorando en el espejo...y no puedo ver. Cuatro años más tarde salió publicada ¿No te animas a despegar?: Yo te digo ¿Por qué te quedas en via muerta?. No sé por qué vas a ese lugar donde todos han descarrilado. En 1992 -con el retorno de Serú- No puedo dejar no sólo se convirtió en un hit que sonaba en las radios sino también en la prolongación de sus propias premonociones: Cada vez que duela más estaré más firme, hay sombras que vienen y van, yo no voy a irme. La gente que te viene a ver sólo te destruye. Pero...no puedo dejar, no puedo dejarte amor.
García
nació para mirar, para compaginar la inocencia con la piel. Mira
lo que pocos pueden ver: la sensibilidad propia y ajena. Hoy
vuelve a lo clásico, a los amigos y al grupo que lo llevó a la fama.
Trabaja de estrella de rock. Enciende la mecha y dispara canciones
(incluso junto al ex presidente Carlos Menem, que ahora lo califica
de maestro y le envía regalos caros), melodías que sonarán en tu
walkman, que te harán recorrer el tiempo, hacerte El aguante
con todo lo que pasa en este país y aunque todo este en llamas
cuando te acuestes, Charly te avisará desde su piano que la
entrada a su vida "es gratis, la salida...vemos". Sú unica premonición
no cantada fue decir que será famoso, o tristemente célebre.
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