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Chucky García/Calle22.com
Amós Piñeros, líder vocal y violinista de Ultrágeno.
"Ultrágeno busca que nadie se orine en los pantalones".


Portada de "Ultrágeno", álbum homónimo de la banda bogotana.
Chucky García/Calle22.com


Un antídoto llamado Ultrágeno

Ultrágeno. Actitud radical basada en la fe. Antídoto contra la somnolencia de la nación. Distintivo de la “Raza Furia”. “gas verde y corrosivo que se expande y que tiene efectos tóxicos en ciertos segmentos sociales”.
Por: Press Riot, especial para Calle22.com

Ultrágeno se autodefine como un detonante denso y corrosivo. En su primer lustro de vida, esta banda expandió su música por todos los segmentos sociales de una ciudad de brutal contraste, Bogotá, y reflejó en un sólo álbum una década con ímpetu suicida: Ultrájeno (1998), regreso a lo tribal y glorificación del ruido.

Simbiosis de una generación de prácticas radicales, las raíces de Ultrágeno surgieron en la efervescente manifestación del grunge, a comienzos de los 90. Su escuela fue la calle bogotana que a mitad de esta década militaba en la música industrial, el hardcore, y los primeros avances notables del trip hop y el power metal, y su aparición oficial en 1996 se dio como una muestra del activismo particular contra la decadencia del virtuosismo.

Los músicos de Ultrágeno se formaron bajo una línea ecléctica opuesta al establecimiento. Nutrido por las tormentas de agrupaciones como Front 242, Nine Inch Nails, Massive Attack, Korn y P.J. Harvey, el grupo también experimentó los diferentes estadios del underground nacional y luego se volcó hacia nuevos brotes de nihilismo como Atari Teenage Riot.

Como una pequeña y rara planta surgida de múltiples semillas, Ultrágeno mutó mucho más rápido de lo previsto y se colocó por encima de las manifestaciones espontáneas locales. Su savia supo desbordar los obstáculos inherentes a una industria discográfica endeble y corrupta y hoy, sin desconocer que sus patadas fueron antecedidas por una decena de grupos independientes, la punta del movimiento nacional le pertenece.

Ultrágeno es un choque interno canalizado nítidamente hacia fuera. Canciones como Almuerzo ejecutivo, Drulos, El prisma, En vos confío, El fuego y Divino Niño son agresivas infusiones de guitarra rasgada tipo speed metal con planos epilépticos de violín y cánticos que denuncian abiertamente: Ahí viene la dama del encaje negro, hoy viene vestida de facho (fascista) con fierro/Suyo es lo que ha dicho, suyo es lo que han oído/Un plomazo en la cabeza será su remedio.

El punto de partida de todo lo anterior también parte de un hecho ya sucedido: La fiebre del grunge también edificó a Catedral, una de las bandas que antecedió la formación de Ultrágeno. Estructuralmente fue una “prueba de energía”.

Catedral trabajó de 1993 a 1995. El grupo estaba a tres meses de grabar su segundo disco cuando se desintegró: a pesar de tener un público fiel en el circuito local de conciertos en Bogotá, por dentro tenía un hueco en el estómago. Escasez de material.

Amós Piñeros, cantante, compositor y violinista de Catedral, tomó la decisión de retirarse y se dedicó a formar algunos dúos con músicos nacionales, básicamente proyectos experimentales de violín y guitarra. Antes de Catedral, Piñeros estaba interesado en incursionar en la onda industrial, pero su relación con las máquinas de ritmo no tuvo una constitución definitiva.

Piñeros se encontró luego a tres jóvenes músicos que, como él, estaban buscando un espacio propio en la formalidad del rock colombiano. Al principio no hubo nombre para su reunión –sólo un show bajo el alias de La Sopita-, pero luego llegó el de “Ultrágeno”: Veneno, metal, agresión y gas.

La palabra fue soñada por Piñeros durante su niñez. La banda grabó un primer demo con siete canciones y después llegó a Subterránica (1997), un compilado de bandas nacionales que fue mal dirigido y mal producido, pero que técnicamente les aportó conocimiento.

Después apareció el sello independiente Hormiga Loca, que ya había trabajado con la banda 1280 Almas, y les propuso grabar su álbum debut. Ultrágeno se conectó además a un productor joven, Julián Silva, que había trabajado con ellos manejando su sonido en vivo y que venía de conformar otras agrupaciones locales.

De la preproducción a la producción pasaron dos meses de ensayos y luego 120 horas en el estudio. El diseño gráfico del álbum, su bonus track en CD Rom, las tres correciones que se le realizaron a la masterización (en Estados Unidos) y la inclusión de un rémix del tema Drulos, llevaron a Ultrágeno a presentar su álbum homónimo hasta septiembre de 1998, cuando comenzó a ser distribuido en las discotiendas especializadas.

De ahí a 1999, la agrupación ganó una beca del Ministerio de Cultura de Colombia para rodar el video del tema Ultrágeno, que posteriormente entró en la rotación especial de MTV Latino; ganó el premio de la revista Shock al mejor disco de rock independiente; grabó Nuestra Fe, tema incluído en un compilado argentino titulado Tributo Bizarro a Soda Stereo; y realizó más de 30 presentaciones junto a bandas colombianas como Charconautas, No es No, Perro Muerto, Zaratustra, Familia Bastarda, Boca Abajo y Morfonia, e internacionales como A.N.I.M.A.L (Argentina) y Chancho en Piedra (Chile).

En los últimos años, Ultrágeno (Amós Piñeros, voz líder y violín; Santiago Paredes, bajo; Andrés Barragán, guitarra; y Juan Camilo Osorio, batería) se ha dedicado a preparar su segundo disco, seguramente listo a partir del semestre final de 2001. Su nuevo repertorio está conectado a lo que ha sido su pasado más reciente, pero también explora nuevos planos de composición y una realidad cruda contra la cual, cada vez más, hay que tener listo un antídoto.

*ULTRÁGENO & 2 MINUTOS EN BOGOTÁ
-Junio 15 del 2001
-Lugar, carrera 9 #23-75 piso6
-Valor entrada, $15.000 pesos
-Hora, 7pm

Entrevista de Ultrágeno para Calle22.com

- ¿La música de Ultrágeno nos remite a una nueva percepción del ultraje?
- Sí. La idea es demostrar que las actitudes de paz y de violencia no deben estar ligadas a la guerra. Este país y el continente entero poseen una sola referencia sobre la violencia y la paz, esa que pertenece al conlficto armado.

- ¿En qué se basa su actitud radical de “no agresión contra los demás”?
- En general, es reciclar al hombre desde adentro para que ultraje con actitud, no acción. El Ultrágeno es una especie de medicina. De alguna manera lo cura a uno y en lo posible puede llegar a curar a otros. Ultrágeno es el sentimiento de la esperanza. En este momento es muy puto sentir esperanza y Ultrágeno es una guerra sin guerra, una actitud radical que se sobrepone a una acción intolerante.

- El sonido de Ultrágeno, formato peculiar que reúne el activismo del neo-punk, el carácter de la música industrial, el espíritu-motín del hardcore digital y lo volátil de otras tendencias, agrede al público y provoca en éste reacciones violentas que destruyen sus miedos...
- Es la respuesta de la gente que va a tener el país en sus manos ya mismo, como usted. Si respondemos a los violentos con armas el conflicto se va a tornar peor. Esto no quiere decir que hay que ser blandos. Ultrágeno busca que nadie se orine en los pantalones, que el individuo tenga fuerza, mucha fuerza, porque tenemos un interior aguerrido, herencia de nuestros antepasados. Pero esa actitud aguerrida debe ser explotada por otro lado: No para matar sino para querer. Agresivamente.

- ¿Es como una especie de pacifismo violento?
- Como un pacifismo muy tribal. La idea de Ultrágeno es volver a las raíces. Cuando el hombre estaba más cerca de su animalidad y vivía en la tribu, todos los accesos violentos tenían una razón de ser, dentro de su ritualidad. La guerra representaba una cosmogonía, y para que la vida existiera debía haber guerra. No en todo su proceso histórico sino en un solo tiempo.

- ¿Y a qué se debe esa fijación sobre los íconos religiosos de la cultura popular, con canciones que llevan títulos como “Divino Niño”?
- Ultrágeno trata esas imágenes religiosas para volver a un estado de fe mucho menos complicado. Hay que entender la fe como algo sencillo, sin tantos filtros corporativos y de una manera más desprevenida. Por otro lado, se apela a imágenes como el Divino Niño y el Divino Rostro, porque son íconos que más allá de pertenecer a una religión católica o de algún otro tipo, pertenecen a la inocencia de la fe. Ultrágeno también es eso. Es una fe sin bautizos. Es darse cuenta de que el ser humano tiene una esencia religiosa propia, interna, como la fe, pero que culturalmente existe una manipulación de la misma: si un individuo no está ligado a una secta es ateo, si no está bautizado es un ateo, si no asiste a una iglesia es un ateo. El individuo no debe vivir para cumplir los compromisos de una institución religiosa. Su único compromiso debe ser con la fe misma, interna, sin ningún otro aditamento. Ultrágeno es eso. No es un cambio mesiánico sino un detonante. Un detonante que busca que el oyente cree sus propios cambios de pensamiento. Desde su animalidad. El hombre está demasiado centrado en pensar desde su razón y por eso está llevado del putas. Con la razón se entiende la gente y se solucionan problemas, pero estamos tan cegados por la razón que no podemos ver que tenemos intuición. Fe.

- La ideología de Ultrágeno habla de ser tribal y al mismo tiempo enfrenta el desarrollo tecnológico de la música
- Es como puto hablar de eso. Ultrágeno trata de hacer música de avanzada pero nunca se ha planteado a que escena pertenece. De hecho, la escena colombiana está muy encasillada y evitamos caer en ello. No nos formamos bajo la idea de un formato o un movimiento. Nunca dijimos vamos a formar una banda de hardcore, de punk, de metal ni de nada. Pero Ultrágeno tiene mucho de todas esas corrientes. Entonces se logró una amalgama que nos llevó a un sonido “raro”, que de repente posee elementos menos rígidos y más ligados al instinto.

- ¿La posibilidad de grabar con un sello independiente le permitió a Ultrágeno ser fiel a ese instinto?
- Hemos insistido en que ese es el futuro de las bandas. Los países que han podido lograr una escena fuerte de rock lo han hecho a partir de sellos independientes, que permiten a los grupos explotar su valor artístico real. Las multinacionales son como ejércitos y frente a esos ejércitos es necesario frentes de batalla. Los grupos deben tratar de ponerse sus propias reglas, no las de un ejecutivo de compañía que no entiende nada del rock. Si existen más disqueras independientes es posible que más grupos que estén innovando salgan a la calle. Existen mil parámetros comerciales que se interponen en nuestro camino. El de un grupo “raro”.



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