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Maradoooona Diego Maradona está feliz en Cuba. Allí nadie lo critica ni vigila cada uno de sus pasos. Simplemente, lo dejan ser y estar. Por: Fernando Araújo Vélez Calle22.com, La Habana Tengo que decirlo sin rodeos, "aunque me cueste la vida", como decía José Alfredo Jiménez. A veces me gustaría gritarlo, pero me falta bastante de personalidad y un poco de voz para hacerlo. Por eso lo escribo, y queda ahí, defendiéndose solo, como terminan defendiéndose solas las cosas importantes de la vida. Y cuando digo que queda ahí, estoy diciendo que como por arte de magia toma vuelo, escoge su propio camino y se hace más fuerte. ¿La verdad? Nunca he podido entender por qué las palabras se vuelven vida. Hay un extraño y oculto poder que las lleva, las devuelve, las eleva, las minimiza, las esconde y al final, las obliga a robarse las mil sensaciones de quien las escribió. Maradona... Porque es de Maradona que voy a hablar. En primera persona por vez primera en un artículo. Será por hacerle un homenaje más, digo yo. Hace algún tiempo leí una nota que empezaba y terminaba diciendo algo así como "Maradona: grande como jugador, pequeño como persona". Cada quien con sus opiniones. Ya sabemos que no es precisamente Maradona quien las concita en su favor. Se le odia o se le ama, no hay puntos medios. No hay tonos grises con él, quizá es que no puede haberlos porque él no es un tono medio. Es todo o nada, blanco o negro, amor u odio... "No me gusta perder ni jugando a las canicas con mis hijas", solía decir. Para mí es más grande como persona que como jugador, y eso es decir mucho. Creo que no hace falta volver a contar aquí lo que hizo con una pelota de fútbol. "¡¿Como persona?!", gritará alguno, con los ojos desorbitados y las venas hinchadas. "¿Cómo puede ser grande como persona Maradona, si ya conocemos todo lo que hizo?" Será uno más entre aquellos que lo odian, que no pueden comprender por qué si lo tenía todo, cayó al abismo. ¿Y no habrá sido precisamente por haberlo tenido todo después de no haber tenido nada que se derrumbó? ¿Por la falta de costumbre? ¿Por la utilización de la que fue objeto? Hace unos días leía en la Habana una entrevista que le hicieron para Granma, un semanario cubano. Allí decía: "A mí me llevaron a los 15 años a París, a hablar con gente que llevaba 40 ó 50 de trabajos. Y me pedían entrevistas, y yo decía lo que se me ocurría... ¿Qué podía decir a los 15 años, recién salido de Villa Fiorito? Luego llegaban esos señores y me criticaban... Pero nunca trataron de entender que a los 15 años uno está perdido, no se puede luchar contra todo eso. Por eso, más allá de lo que opinen, hoy me siento orgulloso de lo que hice y puedo tener la frente en alta. Estuve en la cima, solo, muy solo, nadie me regaló nada, nadie me enseñó, únicamente la vida". Por ahí, en otros apartes, decía que él era Diego del pueblo y cosas similares... Cada vez pienso más que no es demagogia, no tiene por qué serlo, a fin de cuentas Maradona no es político ni depende de la gente. El siempre fue él, una pelota y su voz. Aquí quería llegar yo. A Maradona, una pelota de fútbol y su voz. Ese ha sido todo su poder, y con ese poder dijo lo que muchos queríamos escuchar, lo que muchos callaban por obvios intereses económicos, sociales, políticos o deportivos. Más que Diego del pueblo, fue La voz de los que no tiene voz. Equivocándose, acertando, odiando, amando, pero la voz de aquel asalariado que nunca va a poder decir lo que siente o lo que piensa o lo que quiere. Una tarde de esas cubanas, un taxista me decía que allá nadie sentía odio por Maradona. Que lo querían, y bastante, y que lo protegían en la medida de las posibilidades. "Es decir, todos sabemos lo difícil que es salir de la droga -decía-, y todos sabemos que es una cuestión que se lleva toda una vida. A Maradona lo he visto en alguna discoteca, muy pero muy feliz. Por ahí cuentan que no se ha curado, que cae una y otra vez... Yo no sé, sólo sé que él es un amigo de Cuba, un amigo del Ché y el más grande futbolista de todos los tiempos. Si me pregunta, creo que se curará... Nadie como él para volver de la muerte". Palabras más, palabras menos, su voz era la de muchos cubanos. Hay algunos que no lo quieren, pero por lo menos tampoco lo critican... Posiblemente es que no es tan importante para ellos, y posiblemente por eso Maradona se siente feliz con ellos, entre ellos. Nadie lo molesta, nadie lo critica, hace lo que le parece, no tiene tantas presiones. Si hasta está pensando en quedarse a vivir seis meses del año en La Habana. Y todo ese tema del Ché, de Fidel y del cubano que tanto lo seduce. "Porque un cubano nunca se va a morir por no tener guita para pagar un médico". A veces me pregunto por qué la gente le presta tanta atención. "Hablan de mí, ¿pero piensan en mí?", se preguntaba Nietzsche. Hablan de él, ¿piensan en él? Yo no lo creo... Maradona es sólo un tema de conversación o una ocasión para vender más. Muy pocas veces una preocupación, casi nunca, diría yo. Casi nunca... |
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