![]() |
|
||
|
página principal / en la tribuna /
Picadito aparte El Fútbol es un negocio. De eso ya no duda nadie. Hace tiempo dejó de ser un juego para convertirse en la empresa más lucratiava de estos tiempos. El G-14 se aprovecha de eso y arma tolda aparte. Por: Andrés Gómez V. Bogotá, Calle22.com El balón pasaba de un pie a otro. Era un juego de miradas. De insinuaciones que terminaban con el balón en el fondo del área. Cada equipo jugaba de memoria, con una camiseta del mismo color para ser homogéneos, pero nada más, para distinguirse a lo lejos, en un pase de 50 o 60 metros, del otro. La gente asistía al estadio por gusto. El fútbol era un complemento más de la vida moderna. El balón Nike pasaba de un pie a otro. Era un juego de miradas visto por 50 millones de televidentes. De consumidores que terminaban el grito de gol con una Coca-cola en el fondo del alma. Los equipos nunca jugaban de memoria, era difícil hacerlo cuando cada temporada se cambiaba de figura y se contrataba a nuevas estrellas. Los equipos vestían camisetas Kappa más que para diferenciarse, para que la empresa patrocinadora se viera clara, potente, así el espectador estuviera a 50 o 60 metros de la jugada. La gente asistía al estadio por necesidad. El fútbol era una entretención más de la vida moderna. Antes se jugaba por placer y el dinero era un invitado más que se sentaba en la banca. Ahora, en los últimos tiempos, se juega en cambio por los premios y el patrocinio. El dinero es titular y muchos jugadores han entrado por culpa de él, por no vender, al banco de suplentes. El fútbol de fin de siglo ya no se juega con táctica ni estrategia, sino tan sólo con mercadeo. Y el momento de los noventa minutos es tan sólo una anécdota. El negocio de la FIFA es mayor que el PIB de muchos países tercermundistas. En Europa, por ejemplo, la comercialización de la televisión y la venta de camiseta permite que el Manchester United tenga un patrimonio superior al billón de dólares y eso sólo en jugadores y en publicidad. Por eso no es raro oir noticias como la que se dió a finales del pasado mes de septiembre cuando, en el Palacio de Congresos y Exposicones de Madrid, varios representantes de los más sobresalientes clubes de Europa se dieron cita para fimar el G-14, o el nuevo picadito del fútbol mundial. Un picadito que ese día, con fecha exacta, mostró que por lo menos en cuanto a clubes, el fútbol europeo dejó de ser un juego de once contra once, para convertirse en un duelo de 14 contra uno, la FIFA. Ese día los grandes clubes de europa, Real Madrid, Barcelona (España), Borussia Dortmund, Bayern Munich (Alemania), PSV Eindhoven, Ajax (Holanda), Oporto (Portugal), Marsella, París Saint Germain (Francia), Liverpool, Manchester United (Inglaterra), Inter de Milán, Juventus de Turín y AC Milan (Italia), decidieron armar picadito aparte, buscar otras canchas y jugarse ellos mismos su fama y su respeto, y, sobre todo, sus dólares. Eso fue un nocaut, un patadón a la espinilla, para una institución como la UEFA, filial europea de la FIFA, que vio escapar a su hijo pródigo con los millones de dólares que eso involucra y que no lo pudo detener a pesar de intentar toda clase de fouls cerca al área para hacerlo. Y fue un nocaut porque el 90% de las ganancias de la UEFA son manejadas por estos catorce equipos, laureados de coronas y llenos de fama y jugadores que entendieron que no era productivo para ellos repartir el negocio que ellos generaban, por concepto de publicidad, entre 900 equipos más y por eso, con el poder que dan los contratos de televisión, organizaron el G-14. Un grupo selecto que sería el encargado de jugar un torneo igual a la copa de campeones pero sin la necesidad de clasificarse y asegurando que el dinero estaría siempre sobre la mesa y para los mismos. Aparte de eso los miembros del G14 consideraron además instaurar un contrato mínimo de cinco años para todos los jugadores para evitar que estos salgan de los equipos por mejores contratos, evitándose quitarse los unos a los otros la plata. Lo cierto es que esta revolución en el fútbol mundial, comprueba por si sola que hace años el fútbol dejó sus pies descalzos para vestir los guayos Nike, Adidas, o Umbro, y que la alegría se quedó hace años en la tribuna a la espera de que volvieran los tiempos en los que se jugaba por el placer de correr y no por el de cobrar. El G-14 está transformando al mundo deportivo, pues está rompiendo los cimientos y quitándole el poder a un gigante como la FIFA que hoy por hoy sabe que su juego de once contra once se está conveirtiendo en el de 14 contra uno. Lo que le preocupa sin duda, es que esos 14 dan de comer al resto del mundo... |
|
|||||||||||||||||||||||||||||
copyright © - calle22.com todos los derechos reservados Condiciones de uso- Privacidad |
![]() Escriba a calle22.com |