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La secta Apocalyptica: homilía de heavy metal a cuatro chelos Desde 1993, Apocalyptica llevó el metal a un plano sinfónico que la crítica nunca imaginó para una música subvalorada por la academia, su inclusión del chelo como sustituto de los instrumentos convencionales del rock creó un nuevo panorama de alternativas. Originario de Helsinki, uno de los centros más conservadores del género culto, el cuarteto se juega su reputación con discos como Cult, lo nuevo para Mercury Records. Entrevista. Por: Chucky García, Calle22.com, Bogotá En un lapso de dos años, esta es la segunda conexión telefónica con Eicca Toppinen, líder de Apocalyptica, la agrupación finlandesa que luce como un gélido manifiesto de heavy metal pero que debajo de sus trajes de sobrio luto llevan la cálida madera de uno de clásica contemporánea. Mezcla de ambos, en cuanto a lo sonoro, a la hora de defirnirse como producto optan por poner sobre las cuerdas de sus instrumentos la iconografía tradicional de lo primero: el cabello tan prominente como el sonido de los amplificadores que usan sobre el escenario (hecho particular en una formación convencional de chelos) y la imaginería oscurantista en las portadas de sus discos. Tiene que ver con las influencias de quienes componen su seno artístico, con los códigos de mercadeo del género pesado y con una forma de enfrentar a los académicos y conservadores que aún les persiguen. La cacería comenzó en 1996, cuando debutaron con su álbum Plays Metallica by four Cellos (un disco de covers de la mítica agrupación de metal de San Francisco), y los ladridos de los sabuesos alcanzaron a salpicar el lanzamiento de Inquisition Symphony, en 1998, donde interpretaron temas de otras bandas heavy como Sepultura y Pantera, mas tres composiciones originales de Toppinen(Harmageddon, M.B. y Toreador). Eicca coincide en que, si aún hay puritanos inconformes con su propuesta (una sublevación sinfónica como muy pocas ha tenido la historia del rock en la última década), son inmunes a un brote de desertores. En el principio de su carrera, las críticas alimentaban su rabia contra lo establecido y el título de bastardos que les otorgaba la academia les funcionaba publicitariamente en este circo mediático. Ahora, tras sostenidas temporadas de giras multitudinarias y excelentes cifras de ventas, éstas cuentan como algo menos que un comentario aislado, no por un acto de omnipotencia sino como una consecuencia del crecimiento de sus creencias. Hiperventilación Frente a Cult (2000), su tercer disco para la Mercury Records, de hecho lo que primero asiente Toppinen es que Apocalyptica es "un grupo de cuatro hombres que quieren encontrar nuevas cosas mirando hacia afuera, sin importar las adversidades públicas". La cosa suena modesta mas aún cuando los créditos del nuevo repertorio les pertenecen casi en su totalidad (sobretodo a Eicca, quien también oficia como arreglista), pero tiene relación porque en el fondo la banda continúa como un laboratorio musical sin pretensiones de género. No sobredimensiona su talento. En este sentido, su interés por los experimentos los llevaron a grabar algunos cortes de Cult en recintos religiosos del siglo XVI (como en el caso de la composición Coma), así como a probar con percusiones orquestales (Pray!) y con velocidades caóticas del tipo thrash metal (Hyperventilation). "En el primer caso", afirma Eicca, "queríamos tener una atmósfera especial, principalmente para nosotros mismos cuando estuviéramos tocando. La iglesia es un lugar con una acústica fuerte que refleja nuestra actitud. Si queremos meter a nuestro público en emociones fuertes que sean audibles, pues es necesario que, en sus propias casas, sientan y oigan esa agresividad, esa acústica fuerte que, incluso, refleja el tipo de concentración que tenemos cuando estamos tocando". "En el segundo caso", continúa, "primero pensamos en utilizar una batería electrónica y luego probamos con máquinas de loops, pero finalmente sentimos que no era el modo de hacer las cosas. Entonces nos regresamos a la idea inicial que era trabajar con una percusión orquestal que no desviara el sonido personal de Apocalyptica, y dimos a aquellos sonidos percutivos una simbología especial. A partir de allí creamos nuevos conductos de percusión, no tradicional por llamarla de alguna forma, y los juntamos con los de la música del grupo. El resultado fue muy natural aunque a veces se oye un poco orquestal, pero en el fondo no le está quitando nada a lo que somos. Nos da más". Culto en la Montaña de Edward Grieg Sobre el tercer punto, Toppinen, quien de nuevo optó por algunas versiones de Metallica -Fight Fire With Fire y Untill It Sleeps- (la primera para redondear su fascinación por el fuego instrumental cruzado y la segunda para honrar, por tercera vez, a la banda que prestó su sombra para que Apocalyptica encontrara la luz de la comercialidad), opina que todo se trató de un acto de forcejeo contra sí mismo, una manifestación para provocar la furia interna del grupo y llevarla a su plano más crudo. "El objetivo de Hyperventilation era hacer una canción rápida, complicada de tocar, algo muy físico que no fuera ni tan serio ni tal calmado pero que tuviera la actitud de una chica mala", dice. "Y el resultado denota locura, denota pesadez, y se podría determinar como una canción con una maldad positiva". Otra batalla contra su propia integridad fue la que Apocalyptica libró en medio de la reconstrucción de Hall of Mountain King, tema clásico del compositor noruego Edward Grieg que ha sido reversionado por extraños militantes de la música electrónica de vanguardia y de la clásica contemporánea como Cobra Killer o Kokomo. Saliendo bien librados de la misma, en el cierre del repertorio de Cult y otorgando puntada final a un nuevo episodio donde Apocalyptica pone en juego su reputación sin limitantes ni temores, Eicca Toppinen concreta que, aunque Grieg no es uno de los compositores que más trascienden en su vida artística, "creó en esa pieza una puerta de entrada para muchos otros universos". "Hall of Mountain King tenía un buen punto, una zona perfecta para introducir allí nuestros arreglos", advierte. "Encontramos que a través de ésta podíamos aumentar nuestro volumen hasta diez veces, manteniendo la melodía original. Una vez terminada la grabación, nos hallamos frente a un buen trabajo: hicimos que Hall of Mountain King fuera diez veces más heavy". |
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