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Vikingos eléctricos El rock progresivo sigue siendo el género más prolífico a la hora de importar shows, que aunque no se hagan en estadios, tienen mal acostumbrados a un público fiel y seguidor. La música llega esta vez desde Suecia, con The Flower Kings. Por: Uri Lecziky Calle22.com, Buenos Aires Abba era sueco. Y después de su demoledor éxito en los setenta y primeros ochenta, fue el blanco predilecto de los ridiculizadores de la vieja iconografía disco pop. A-ha era noruego. Y después de ganarse un lugar preferencial en la élite pop de los ochenta, fue un blanco fácil para los negadores del pasado. Björk es finlandesa. Y todavía nadie se anima a desacreditarla. Es muy pronto. El mundo imagina a los escandinavos como tipos fríos con cara de helado de agua, incapaces de dejarse mover por una pasión. El mundo iguala al tenista sueco de hielo -Bjorn Borg- con el resto del pueblo de la península nórdica. Pero los artistas (siempre los artistas) han sido creados para dar sorpresas, y ¿de qué otro modo podría analizarse la savia musical de The Flower Kings sino como una grata sorpresa? Los suecos llegan a Buenos Aires para dar dos conciertos en una respetada cueva porteña, Acatraz, el sábado 2 y el domingo 3 de noviembre. Por progresivos (¿sinfónicos?), por suecos, por distantes, por distintos, por lo que sea, han despertado la curiosidad de un público que mira en la calle el cartel de Fito y sólo atina a decir: "qué cambiado está Páez". Un público ávido de cosas nuevas, si se quiere, raras. The Flower Kings Como colaboración especial para Calle22.com resumen del texto que aparecerá en el libro interno de Space Revolver, el nuevo disco de la banda, en su edición argentina doble. Por Andrés Valle, responsable del sello discográfico Mellotron Mientras en Inglaterra el rock sinfónico se hallaba en pleno apogeo, nuevas bandas surgían por doquier en países del resto del mundo. Y así como en Argentina, Crucis se convertía en el símbolo de ese género, en Suecia aparecía una notable agrupación bajo el nombre de Ura Kaipa -inspirado en el mitológico primer hombre en la Tierra-, el que fuera luego abreviado a Kaipa. Esta banda expresaba un evidente paralelismo con la carrera de Camel, y mucho de ello se debía a su exquisito y joven guitarrista, un tal Roine Stolt. Este precoz instrumentista, sin educación musical formal, completamente autodidacta, reflejaba a las claras la influencia que aquella banda -a través de Andrew Latimer, su guitarrista- o el mismísimo Jan Akkerman, de Focus, ejercían sobre él. Kaipa edita tres magníficos discos en su carrera: Kaipa (1975), Inget Nytt Under Solen (1976) y Solo (1978), convirtiéndose inmediatamente en el mejor grupo sueco de rock progresivo, siendo hoy considerada una banda mítica en el panorama musical de la década del 70. Luego de la separación de Kaipa, Stolt realiza diversos trabajos solistas, como Fantasia (1979), Behind the Walls (1985), o The Lonely Heartbeat (1989) -de estilo más simple que el de Kaipa-, antes de intentar retomar el sonido elaborado de su ex-banda mediante la producción del disco The Flower King. Este álbum, que formalmente aparece como trabajo solista, fue la génesis de la actual The Flower Kings. Como baterista de ese disco aparece Jaime Salazar, un chileno que emigrara a Suecia en 1973, y Hasse Bruniusson, ex-Sammla Mammas Manna- en percusión. El álbum se grabó a fines de 1993, con Stolt a cargo del resto de la instrumentación. The Flower King es lanzado finalmente en agosto de 1994, y para presentar el disco, Stolt recibe la ayuda de su viejo amigo, el tecladista Tomas Bodin, y de su hermano y bajista Michael Stolt. Esta formación se presenta por vez primera en un festival realizado en Suecia en ese mes de agosto, y el éxito de ese show -con escasas cuatro horas de ensayos- derivó en la creación de la banda The Flower Kings. El grupo fue inmediatamente aclamado en todo el mundo, gracias a la síntesis de sus variadas influencias, y el personal sonido logrado por sus miembros. Grupos como Génesis, Yes, King Crimson o Procol Harum pueden encontrarse representados en los elementos de la banda, pero sin dejar de lado a otros artistas tan diversos como Frank Zappa, Jeff Beck, Steve Vai o hasta Return to Forever. Si un elemento subyace en la producción de la banda, ese es la melodía. Es en este sentido que The Flower Kings continúan una tradición que fusiona la importancia de los elementos melódicos con intrincados arreglos de enorme virtuosismo para lograr creaciones de gran complejidad, y, paralelamente, de indudable expresividad. Para volcar discográficamente su trabajo en vivo, la banda se dedica a grabar lo que sería el primer álbum oficial del grupo. Back in the World of Adventures aparece en noviembre de 1995, y recibe aún más elogios que The Flower King. Incluso otros prestigiosos músicos como Björn Lynne definían al álbum como el mejor del año, "y quizás de toda la década". La banda comenzaba a mostrar su características más notables: extensos pasajes instrumentales, excelentes letras, arreglos vocales muy cuidados e intrincadas composiciones. El siguiente disco es sin dudas una de sus mejores producciones. Retropolis fue iniciado con la intención de retomar material archivado de los 70´s y 80´s, pero la creatividad de la banda pudo más y varias nuevas composiciones fueron incluidas en el álbum. Este disco es uno de los más épicos y sinfónicos de grupo. Lanzado en mayo de 1996, el álbum recibió comentarios tales como "uno de los mejores discos jamás editados provenientes de Escandinavia", "Uno de los mejores discos del año, si no de todos los tiempos" o "Música simplemente increíble". Antes de ser editado el siguiente disco de la banda, Tomas Bodin produce junto a los miembros de The Flower Kings su primer álbum solista, An Ordinary Night in my Ordinary Life. Esta edición preanuncia una de las obras más celebradas de The Flower Kings. Grabado entre diciembre de 1996 y abril de 1997, Stardust We Are se lanzó como álbum doble en la segunda mitad del año, con más de dos horas de nuevo material. El tema central del álbum fue sin dudas el épico Stardust We Are, de más de veinticinco minutos de duración. Dividido en tres secciones, el tema es para muchos la mayor creación de Stolt, y se convirtió en un emblema de la música de los 90. Como parte de su Stardust Tour, The Flower Kings se presentó en la Argentina, invitado por Mellotron, el 25 de agosto de 1998, en un recital inolvidable. En 1998 Roine Stolt lanza un nuevo disco solista, Hydrophonia. Pero si alguien pensaba que la banda había ofrecido ya todo lo que podía dar, Stolt y cía. sorprendieron con la edición, en enero de 1999, de un nuevo disco doble en estudio: Flower Power. The Flower Kings lanza en enero de 2000, su excelente álbum doble en vivo Alive on Planet Earth, con material grabado en las giras de 1998 en Estados Unidos, y 1999 en Japón. El año 2001 encontrará a Roine Stolt grabando un nuevo álbum junto a Transatlantic, y comenzando a trabajar en un nuevo disco de The Flower Kings. El legado artístico de esta banda será valorado seguramente en su justa medida con el tiempo. Pero no caben dudas de que su producción merece hallarse entre las que marcaron a fuego su era, tal como en los 70¹s lo hicieran Yes, Genesis, ELP o King Crimson. |
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