Del rancho a la ciudad En exclusiva para calle22, Vicente Fox, presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos, nos hizo llegar su álbum fotográfico familiar, en el que nos muestra esos momentos tan especiales en su vida, desde su nacimiento hasta el día en que será nombrado emperador… perdón, presidente. Por: Miguel Angel Ceballos
Calle22.com México
Nombre:
Vicente Fox Quesada.
Fecha de nacimiento:
2 de julio de 1942. Es el segundo de 9 hermanos.
Padres:
José Luis Fox y Mercedes Quesada.
Estudios: Administración
de empresas en la Universidad Iberoamericana (de lo más nice en la
ciudad de México) y diplomado en la Universidad de Harvard.
Mayor orgullo: Sus
botas y haber conocido de cerca la pobreza (como a dos ranchos de distancia).
Bebida favorita:
La coca (of course).
Frases predilectas:
Hoy, hoy, hoy, hoy, cuando se encapricha; y ya, ya, ya, ya, en la intimidad.
Habilidades:
Domador de alimañas, tepocatas y víboras prietas.
Retos:
Exportar 20 millones de jardineros a los Estados Unidos.
Aquí está el
pequeño Chente a los 4 meses de edad. Su afición por los productos del campo
ya era notoria. Nótese que el estilo no lo perderá con el paso de los años.
A los 11 meses
ya practicaba diferentes formas de sentarse, porque desde entonces tenía
la intuición de ser el heredero de la silla. No hay que perder detalle de
la mirada de estadista y las mini-botas de estambre.
Desde huerco
le gustó el deporte y comenzó a domar el potro de hierro como a los 11 años.
Aquí está en la foxicleta, una bici que le obsequió su abuelita en
su cumpleaños y que la vendió al día siguiente. Siempre mostró ese espíritu
de empresario.
Creció en el
rancho San Cristóbal, en Guanajuato, junto con los chiquillos de aquél lugar.
Siempre se distinguió por su trabajo y sus frases al estilo Miguel Angel
Cornejo: "Cada uno de nosotros viene a este mundo a trascender, a dejar
huella, aportando su grano de arena para hacer de esta tierra un lugar para
ser felices".
Era todo un
mozalbete cuando realizó la primera comunión, un momento de verdadera dicha
para el pequeño Chente, ya que, a pesar de sus travesuras, siempre ha sido
una de las más fieles ovejas del rebaño sagrado del Señor.
En su juventud
recibió educación jesuita y aprendió a servir a los demás. Ahora, llevará
a cabo esas enseñanzas para servir al Fondo Monetario Internacional.