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Divino rostro

Formados en tranquilos paisajes dominados por la cría de cerdos, los nueve integrantes de Slipknot han refundado el "heavy metal".
Por: Chucky García
Editor de Arte y entretenimiento, Calle22.com



Algunos videos de Slipknot están basados en escenas originales de películas de Stanley Kubrick, como “El resplandor” y “La naranja mecánica”.


Los Slipknot son una especie de tuna del infierno. Son nueve, todos portan un overol rojo con un código de barras en el frente y en el dorso, por nombre tienen un número de un dígito y en el rostro llevan una careta macabra, máscara de Halloween o similar. Provienen de una conservadora y pequeña población de los Estados Unidos, Iowa, en Washington, y el éxito les sonríe con una carcajada aparatosa. ¿Qué hicieron para recibir la bendición del star system y sobreponerse a las críticas de quienes los veían como una agrupación de payasos de mal gusto?

Uno, Slipknot es una de las bandas que han reinventado el gastado heavy metal, ubicándolo en una etapa evolutiva que ya se conoce como neo-metal. Dos, demostraron poseer un “finísimo” mal gusto, construído con elementos de la industria de la pornografía, los video juegos, el cine y los cartoons. Y tres, los entendidos del tema no dudan de que detrás de sus máscaras se encuentra la fórmula perfecta para hacer del rock pesado una música de baile. No de discoteca.

Sus integrantes, “8”, “7”, “0”, “6”, “2”, “1”, “3”, “4” y “5”, comenzaron su trabajo conjunto en 1995. Se formaron en la zona de Des Moines –en medio de actividades porcinas y emisoras que todo el día tocan música popular- y sus primeros logros fueron reconocidos por el público de Los Angeles.

Iowa, una ciudad a la que algunos llaman “la mitad de ninguna parte”, no ha sido un semillero de talentos artísticos ni de nada que tenga que ver con el mundo de la música. Por eso, cuando la tormenta de metal, rap y rock industrial de los Slipknot cayó sobre la escena californiana, los críticos de Los Angeles. encabezaron sus columnas con apreciaciones radicales: después de más de 50 años de historia, aparecía allí un puñado de “chicos freaks” que cantaba mejor que “todos los cerdos de la región”.

Demonios de Des Moines

Posteriormente, la banda fue invitada al Ozz-Fest, el paradisíaco festival de heavy metal contemporáneo que dirige Ozzy Osbourne desde 1996. De aparecer en la cola del cartel múltiple, los Slipknot se convirtieron en la atracción central, llamando la atención por encima de Slayer, Black Sabbath, Machine Head y Coal Chamber, quienes han sido sus maestros y sus colegas en otros tours.

En 1997 y luego de un fuerte lobby por parte de múltiples sellos discográficos que querían firmar su debut oficial, esta orquesta de ultra violencia sonora cruzó las puertas de los estudios Indigo Ranch, en Malibu, y comenzó las sesiones de grabación del álbum que hoy se conoce como Slipknot.

Roadrunner Records, discográfica en cuyo catálogo aparecen otras beldades del neo metal como Soulfly y Fear Factory, ganó la disputa por prensar a los “Demonios de Des Moines”. La producción la realizó Ross Robinson, quien ha trabajado para leyendas del heavy como Sepultura, y la remezcla estuvo a cargo de Chuck Johnson, quien produjo el más reciente álbum de la banda argentina A.N.I.M.A.L.

El álbum homónimo de Slipknot, sucesor de uno independiente que se conoció como Mate, Feed, Kill, Repeat (1996), fue presentado el año pasado en medio de una gira mundial que incluyó América, Asia y Europa.

La crítica acogió innovaciones instrumentales suyas como la utilización de tornamesas, samplers y tambores de metal, y el público reconoció el talento de “8”, su frontman, para revolcarse en el piso como en un mal viaje de breakdance.

“8” logra destacarse en medio de una demente base rítmica que mezcla sonidos tan disparejos como death metal y hip hop con los golpes que "3" y "6" le dan a dos canecas de basura que conforman su set de percusión. Su técnica vocal fusiona tonos melódicos y engolados que resultan desgarradores.

Pilotos de la Segunda Guerra Mundial

Todos estos comportamientos interpretativos y técnicos, según la revista norteamericana ING For Men, hacen que Slipknot se ubique a la cabeza de la “nueva metalurgia criminal”, presente de lo que “antiguamente conocimos como heavy metal”. Este “electrizante combo de nueve piezas”, agrega el impreso en su última edición, “está reactivando el camino del género”.

El magazín Metal Hammer, por su parte, declaró en su número de febrero de 2000 que los Slipknot llegaron al tope del movimiento y que aún siguen en ascenso, más aún después de que algunas imágenes del video de su canción Spit it out fueran vetadas por las programadoras de video clips en Norteamérica.

“Las dementes máscaras de Slipknot están ganando respeto”, explica Metal Hammer. “Su esquizoide cerebro de música y la personalidad de su escenario son tan infecciosos y profundos que se están convirtiendo en un segundo nivel para el heavy metal”.

El video de Spit it out está basado en tomas originales de El resplandor, filme de Stanley Kubrick, una de las variables que más influyen en la composición de sus textos e imágenes promocionales.

De Kubrick, Slipknot también ha utilizado La naranja mecánica como punto de partida dentro de un grupo de referencias conjuntas ligado a los video juegos para Nintendo 64 y Playstation, los discos de Mr. Bungle, las asociaciones activistas contra McDonalds y los sueños de sus propios integrantes.

Algunos de ellos han utilizado sus pesadillas más recurrentes para crear letras y estructuras musicales dentro del proceso de composición de Slipknot, y en este sentido aseguran que, en definitiva, “la música es un producto de los sueños desequilibrados”.

Hace algunos días, “4” declaró a la prensa de su país que ésta era una herramienta tan importante como su admiración por el Pato Lucas, clásico personaje animado de la Warner Bros. “Slipknot tiene que ver con eso”, declaró “4”, “y con mis más profundas pesadillas”.

“La mejor de todas”, agregó el guitarrista, “es cuando sueño que soy un piloto de la Segunda Guerra Mundial y que mi cabeza arde en llamas durante un combate”.

“Sé que voy rumbo al infierno pero no me importa”, termina el intérprete . “En definitiva, estas visiones son hermosas”.



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