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Las sociales

En exclusiva, Calle22.com reconstruye a manera de cuento, la visita del presidente, Nohra, los niños guerilleros y María José, al país encantando del nunca jamás, (pues es obvio que la guerrilla nunca lo devolverá).
Por: Ango

Había una vez un presidente que soñaba con conocer el país del nunca jamás. Allí le decían todos los que habían ido, por suerte o por de malas, que había niños de 12 años que portaban armas, campos de concentración, resguardos para secuestrados, pistas clandestinas, muchos cultivos de coca, entre muchas otras atracciones.

Por eso, el presidente que había viajado por todo el mundo, decidió visitar ese país y comprobar con sus propios ojos lo que le habían dicho. Además, de conocer y tomarse unas fotos con una leyenda viviente como Manuel Marulanda Vélez, el guerillero más vivo, perdón, vivo, más viejo del mundo.

Veamos entonces lo que pasó a su llegada.

Apenas el presidente Pastrana se bajó del avión se encontró de frente con la leyenda, quien inmediatamente miró a los ojos al presidente y le dijo:

Manuel MarulandaVivo (M.MV): Ole, don Andrés, que bueno verlo.

Andrés PendejoPastrana: Presidente Vélez, el placer es mío.

M.M.V: Venga carajo y abrace a su patrón, venga sin miedo...

A.P.P: ¡Uy carajo!, por fin voy a saludar a mi héroe de infancia.

Despues de los abrazos y saludos, de los gestos y las fotos, el presidente Vélez, le hizo el juramento de rigor al señor presidente Pastrana.

M.M.V: ¿Jura nunca más venir a este territorio a quitarnos nuestros cultivos?

A.P.P: Lo juro.

M.M.V: ¿Jura nunca hacer acá su Plan Colombia ni dejar que los gringos lo hagan acá?

A.P.P: Lo juro.

M.M.V: ¿Jura bañarse con agua lluvia fría y no gastar el gas de los cilindros?

A.P.P: Lo juro.

Después de esto, el presidente Vélez invitó a una caminata privada por el país del Nunca Jamás a su colega y allí fue que hablaron de lo divino y lo humano.

M.M.V: Ole, presidente, mano, cantemos algo, por ejemplo: "fijate bien donde pisas, no vaya ser que una mina te desbarate los pies".

A.P.P: Si, don Manuel, tiene razón una nunca sabe. ¿Oiga, don y de qué vamos a hablar todas estas horas?

M.M.V: Ole, pues no sé, pero igual al final usted sonrie y yo también y así queda en la historia como una buena visita la suya. Horita más bien me ayuda con una tarea que tengo que hacer.

A.P.P: Listo.

Así, y en vista del tiempo de sobra que les quedaba, el presidente decidió ayudar a don Manuel en su tarea. Primero pensó que era alguna labor productiva, pero luego se dio cuenta de todo.

A.P.P: A ver don Manuel: con m se escribe, masacre, muerte, mapiripan, matanza, me, mama, manuel, matón...

M.M.V: Listo, mano, ole oiga y cese de bombardeos, ¿con qué se escribe?

A.P.P: Uy, me la puso difícil don Manuel, creo que cese como suena y la otra con be.

M.M.V: ¿De Vaca?

A.P.P: No, burro, de bala.

Así siguieron hablando los dos hombres y los dos presidentes. Como ya casi era hora de irse Vélez le dio un recuerdo a Pastrana.

M.M.V: Ole, ¿espero que le guste?

A.P.P: Si, claro, una herradura, esta si no la tenía... la herradura de la paz...

M.M.V: Ja, ja, ja , don Andrés si que es iluso, cuál paz, cuál herradura, eso lo que es es un destapador de cilindros de gas pa bombardear a sus soldados...

De repente, y apenas se habían parado de realizar las tareas escolares, pues don Manuel, a pesar de sus años, a duras penas llegaba a cuarto de primaria, la lluvia se hizo presente y les dañó el paseo.

M.M.V: Ole don Andrés, ahora sí se empatanó todo....

A.P.P: A ver, don Manuel, le cuento que no creo eso de que usted me aguó la fiesta, y que todo esto es un chorro de babas...

M.M.V: Cuál chorro de babas, si es pura aguita. Camine pa la sombrita... y allá se seca de la lluvia de críticas que le van a caer encima... Por favor no diga nada de acá malo, no ve que si no al gente no vuelve, y con este tiempo no creo que alcanzemos a soltarlos...

Finalmente y tras unas largas horas de tensión y aburrimiento, lograron sobreponerse al mal tiempo y seguir el largo camino de la paz. Pastrana conoció todo el país del nunca jamás y comprobo que todo lo que le decían del país era mentiras. No había niños con armas, no había secuestrados, no había pistas. Es decir, no había nada, sólo un hombre convertido en leyenda y lleno de dinero gracias a su finquita.

A.P.P: Don Manuel, ¿y esta finquita si le da pa comer?

M.M.V: No sólo pa comer, sino además pa financiar una serie de problemas de calvicie que tengo, por ejemplo con lo que tenemos acá imagínese que ya hemos logrado financiar más de cuatro frentes...capilares pa que los reconstruyan...

Con más pena que gloría concluyó así, la visita de un presidente que cumplío su sueño de visitar el país de nunca jamás y que se llevó un mal recuerdo del mismo, pues todo lo que decían era mentira. Ese país era igual al que Pastrana gobernaba, sólo que allí los soldados no tenían botas militares, sino de caucho. la pobreza era igual, la corrupción idéntica, los males los mismos. Pastrana regresó al país con las manos vacías, excepto por un regalo que trajo para Nohra, los niños y María José. Un regalo que demostró que es mejor seguir rezando que creyendo en cuentos chinos.

Y colorín colorado, esta historia, tristemente, no se ha acabado..

 



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