![]() |
|
||
|
página principal / a pie por el mundo /
Costa Rica en llamas Cada día, los bomberos costarricenses atienden unas 90 emergencias en promedio, solo en el área metropolitana. El país está que arde, debido a las interminables quemas del verano y a la falta de hidrantes en puntos estratégicos. Por: Gustavo Jiménez Maroto Calle22.com, Centroamérica El Cuerpo de Bomberos de Costa Rica está que se quema de la impaciencia ... porque termine la época de verano y, así, disminuya el número de emeregencias que deben atender diariamente. Gracias a la cultura de la ley del mínimo esfuerzo, tan arraigada en nuestro país, muchos dueños de lotes baldíos y terrenos sin uso específico aprovechan la época seca para limpiar el suelo. Lamentablemente, utilizan una fórmula poco ortodoxa: reunir todo el pasto en algún punto, prenderle fuego e irse para la casa. Así de simple. Lo demás es la reedición de una historia que tiene a los bomberos al borde del colapso: el teléfono repica, ellos deben destinar una o dos unidades y, mientras tanto, la estación queda "renca" para atender emergencias de verdad. "Algunas veces nuestra capacidad de respuesta se ve afectada por atender las quemas en lotes. El problema es que tampoco podemos dejar de atender esos pequeños incendios, porque generalmente hay casas cerca y si no actuamos el fuego se puede extender hasta las viviendas", relató a Calle22.com Carlos Quesada, jefe de la delegación de Barrio México. Pero el resto del año los bomberos deben lidiar contra otro inconveniente: la falta de hidrantes en lugares estratégicos. En más de una ocasión las personas que atienden algún incendio se llevan la sorpresa de que, o no hay hidrantes a una distancia prudente, o los que hay no dan la suficiente presión o no tienen agua del todo. Entonces, las unidades deben buscar el riachuelo más cercano, cruzando los dedos para que el torrente esté bien caudaloso. Se estima que el Gran Área Metropolitana sí está bien cubierta de hidrantes. Sin embargo, todos recuerdan el caso del supermercado Amigo, en el centro de San José, que se quemó hace algunos años. Como no había hidrantes cerca, los bomberos tuvieron que recurrir a la fuente de agua más cercana ... la piscina de Plaza González Víquez. En términos generales, los bomberos costarricenses no tienen problema de financiamiento. Gracias a una ley de 1925, el Instituto Nacional de Seguros se encarga de proveer a las diferentes estaciones de todo lo necesario para su funcionamiento. Y mientras el INS pueda seguirle sacando dividendos a su oneroso monopolio sobre los seguros, sus 400 bomberos permanentes y 1000 voluntarios tendrán una buena fuente de la cual abastecerse. Sin embargo, esto no significa que el sistema para atender incendios funcione a la perfección. El pavoroso caso del asilo de ancianos de Tilarán, que costó la vida de 17 personas en agosto del año anterior, desnudó esta grave realidad. En este particular emergencia, el administrador del asilo, Marcial Carazo, dio la voz de alerta a las 11:05 de la noche. Mientras el fuego consumía rápidamente la humilde estructura, Carazo se comunicó por teléfono con la Cruz Roja tilaranense. De ahí debieron llamar a la estación de bomberos de Cañas, pues la de Tilarán no funciona de noche y, en todo caso, no tiene teléfono. De Cañas alertaron a uno de los 18 bomberos voluntarios de Tilarán, quien fue hasta la estación de su pueblo y sonó la alarma para convocar al resto del equipo (de los cuales, solo tres están capacitados para conducir los dos carros extintores). Cuando las máquinas llegaron al asilo, había muy poco por hacer: el incendio había consumido casi todo el local y 17 ancianos habían perecido carbonizados. En otra ocasión, cuando el fuego se propagó en una fábrica de Tirrases, en Curridabat, los bomberos tardaron más de tres horas en extinguir el incendio. La razón fue un racionamiento de agua ordenado por Acueductos y Alcantarillados que dejó a la capital sin líquido durante varias horas. Supuestamente todo estaba coordinado para que AyA enviara camiones cisterna para apoyar el trabajo de los bomberos, pero el agua nunca apareció y las máquinas extintoras debieron hacer 12 viajes hasta el hidrante más cercano. Cuando finalice el verano, en aproximadamente dos meses y medio, los bomberos entrarán en su época de temporada baja, lo cual no es ninguna licencia para bajar la guardia: siempre habrá algún parque nacional en llamas, o a alguien se le ocurrirá fumar en la cama, o quizás algún cable en mal estado provoque un corto circuito. Y entonces, a buscar hidrantes se ha dicho. |
|
|||||||||||||||||||||||||||||
copyright © - calle22.com todos los derechos reservados Condiciones de uso- Privacidad |
![]() Escriba a calle22.com |