![]() |
|
||
|
página principal / la calle records /
Versace bailó en el Bronx (el hip hop en la cultura popular de la última década) La cultura popular de la última década estuvo sujeta al crecimiento masivo del hip hop. Como resultado de lo anterior, seguimos viviendo su época de mayor influencia en las artes y en la industria del entretenimiento, además de una revolución comercial que involucra la música, la literatura, la moda y la empresa discográfica. Por: Chucky García, Bogotá El auge del hip hop como una expresión cultural obligó a que se reordenaran las estructuras de mercadeo y publicidad necesarias para canalizar su potencial. Una expresión marginal, dirigida a las poblaciones negras de Norteamérica, se convirtió en objeto de deseo para los blancos con mayor poder adquisitivo en Asia, Europa e Hispanoamérica. Sin embargo, este paseo por la fama no ha resultado gratuito para el público más convencional del género: sin hablar de una regla general, dejó de ser una expresión contestataria y activista para engrosar las filas del consumo, en un proceso vertiginoso y contradictorio que aún no termina y cuyas implicaciones en la cultura moderna apenas inician. Expertos en la materia prevén que después de transformar la cultura de los Estados Unidos a través del rap, el hip hop tendrá mayor influencia en sociedades históricamente ajenas. Esto es entendible si se tiene en cuenta que el mensaje político del activismo negro ha sido reemplazado por la cotidianidad de artistas blancos cuyo fuerte es la publicidad. Haber depurado ese supuesto estigma que cargó durante años, lo hace ahora accesible a todo tipo de público. La revolución cultural del hip hop no es un golpe de gracia. Sus raíces se han solidificado a la sombra de un mundo que creía conocerlo, pero que hasta hoy siente sus pasos de animal gigante. Dentro de ese motor de desarrollo se encuentra el rap, forma de habla basada en la complejidad de la fusión ritmo-rima, y su expresión más notable dentro del grupo de cuatro vertientes que validan al hip hop como movimiento: breaking (baile), graffiti (pintura) y d-jing (arte de mezclar discos y antecesor directo del rap). Fuentes discográficas de los Estados Unidos aseguraron que durante los últimos años de los 90, por ejemplo, las ventas de los álbumes de rap en dicho país superaron ampliamente a las de otros géneros populares como el country, el jazz y el rock; y según algunas publicaciones interesadas en el tema, su incremento fue mayor al 30%, con relación a las cifras del primer lustro de la década. Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente relevante del hip hop fue la presencia de su ritmo en la estructura tradicional de otros géneros musicales, en un principio no permeables y más bien opuestos. El rap le permitió al rock, a la música electrónica y hasta a los géneros populares latinoamericanos como la salsa y el merengue una cuota de renovación al menos momentánea, y promovió nuevos subgéneros y tendencias como el metal rap, el trip hop o el hardcore rap. Tan fuerte fue la carga renovadora que hasta sus propias raíces, puristas y radicales, se vieron sacudidas: a finales de los años 90, la generación exitosa del hip hop no mostraba poseer los mismos principios ideológicos de antepasados como Abiodun Oyewole, David Nelson y Gylan Kain (integrantes de Last Poets). Se trató, en un porcentaje notable, de artistas patentados por la fuerza comercial de los mass media y desligados de aquella primera generación que se consolidó como un ícono contracultural de los años 70. Contradictoriamente, a la hora de las cuentas, los logros generales (entre puristas y libertinos) sumaron a favor de la continuidad del hip hop como uno de los reinos que más poder y celebridad entrega a sus príncipes y mendigos. |
|
||||||||||||||||
copyright © - calle22.com todos los derechos reservados Condiciones de uso- Privacidad |
![]() Escriba a calle22.com |