Amor brujo Además
de sus poderes innatos, el amor siempre ha estado vinculado
a estrategias mágicas (así sean poco ortodoxas). Las pócimas,
los ungüentos, los brebajes, los riegos y los rezos han jugado
con él y a veces le han hecho pasar malos momentos. Por:
Paola Villamarín
Editora de Tiempos Modernos, Calle22.com
Productos
Le Lort. Conocido
producto que se vende para atraer al objeto del deseo
Como si no fuera suficiente con el encanto mágico que genera
el amor, a lo largo de la historia de la humanidad este es el sentimiento
que le ha concedido, en primer lugar, razón de ser a la brujería.
Ya sea para provocar un crecimiento amoroso, para atrapar al ser
amado o robar el afecto, mágicos aditamentos como pócimas,
ungüentos, brebajes, riegos y rezos han visto la luz en el
corazón ajeno.
Catalina, de 25 años, tiene curiosidad. Su novio está
algo distante desde hace un mes y ella quiere que regrese. Piensa
que tiene otra, pero no está segura. Para solucionar su situación
decide ir a la calle 34 con la avenida Caracas en Bogotá. Epicentro
por excelencia de los templos astrológicos y los consultorios
oscuros de hechiceras y brujos.
“Sólo
tiene que rezar una oración, puede ser un Padre Nuestro, y pedir
que quiere recuperar a su novio”.
Se acerca al Santuario de la Reina Maria Lionza y le consulta a
la vendedora qué puede hacer si su novio se está alejando
de ella. La mujer sin dudarlo se acerca a una gran vitrina llena
de frascos de colores y saca unos cuantos. Le ofrece los perfumes
y las esencias Afrodita, El pachulí del amor,
Miel del amor, Nido de pájaro Macua, Ven a
mí, Hechizo gitano, Gota de amor y Quereme.
Además le muestra jabones y algunas velas.
"Sólo tiene que rezar una oración, puede ser
un Padre Nuestro, y pedir recuperar a su novio. Se unta el perfume,
haciendo una cruz detrás de las orejas, en el pecho y en las
manos. Eso lo hace tres veces al día hasta que se acabe el
contenido del frasco. No necesita tener ninguna precaución",
explica la vendedora.
La atención de la compradora se dirige ahora a las pócimas.
La comerciante mágica no vacila en defender sus virtudes y
le dice: "son totalmente eficaces". Pero, agrega, "aquí
también hacemos trabajos. Eso sí, de magia blanca".
Catalina no está segura de qué elegir. Piensa que un
"trabajo" quizá pueda irse en su contra. Decide seguir
su camino hasta el Templo del Indio Amazónico, el sitio de
magia más conocido de Bogotá. Cuenta nuevamente su problema.
La vendedora le muestra una vela amarilla que tiene dos pabilos
y le explica: "Tiene que leer esta oración".
"Espíritu dominante tú que dominas todos los corazones,
domina el de... Así como Santa María dominó al dragón,
amarra a..."
Estos métodos para obtener amor son diversos, secretos, y responden,
según el sexólogo Pedro Guerrero, a que desde el comienzo
de la humanidad el amor ha tenido un halo de misterio, ha sido incomprendido
y llevado al mundo de lo irreal.
"El amor desde los griegos no ha sido visto como un hecho humano
sino como algo cercano a las divinidades. En la Grecia antigua fueron
muy comunes los hechizos y los conjuros", agrega.
Hoy en Colombia no es tan raro que una mujer o un hombre acudan
a estos artificios para solucionar sus problemas emocionales. "Yo
diría que es más una práctica femenina. Sin embargo,
en el Chocó los hombres usan amuletos. Un muchacho que conocí
me dijo después de mucho tiempo de amistad, que esa pata de
conejo que se colgaba en su cuello le servía para atraer a
las mujeres. Si bien era bastante apuesto, la seducción que
ejercía en ellas era excesiva", dice el antropólogo
colombiano Germán Ferro.
Para él a través de las exigencias de quienes usan los
conjuros, se pueden detectar los valores de una cultura. "Algunas
mujeres piden tener a un hombre fiel cerca, amarrarlo cuando lo
sienten distante o borrarle las tentaciones. Los hombres, por su
lado, buscan pócimas para potenciar su miembro, para que esté
erecto por más tiempo".
La vendedora del Templo del Indio Amazónico le muestra a Catalina
una pócima que califica como "bendita". Se llama
Amarre guajiro y es más costosa que las demás,
vale $34.000 (US$17). Catalina se sorprende porque en el interior
del frasco hay un pequeño pene de caucho que flota en un líquido
de color rosado. Finalmente decide comprar algo más barato:
Quereme. Cuesta $10.000 (US$5). Mira la caja y lee: "Atrayente,
sensual, erótico y amoroso". Eso es lo que necesita.